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INTERPRETACIÓN
Oshé Méjì es el decimoquinto Odù en el orden
inalterable de Ợrúnmìlà y el mismo, en
Iré
o en
Osogbo, implica la victoria sobre los
enemigos y el control de las dificultades.
Señala el empleo positivo de la palabra para
lograr el bienestar de la Humanidad.
Habla sobre los líquidos de la Tierra y del
cuerpo humano, nacen las erupciones y la acción
del tiempo como agente devastador. Señala que la
aparición del dinero en la Tierra, trajo como
consecuencias a la ambición, a la avaricia y a
la traición y que por ello, la miseria y a
necesidad anden juntas de la mano.
Nacen las religiones como entes centralizadores
y coordinadoras de la espiritualidad humana.
Habla sobre la herencia genética y material como
continuadores de la Sociedad y a la vez señala
que esta última es necesaria para establecer el
equilibrio entre los seres humanos, ya que para
vivir se necesita el concurso de todos. Aparecen
los adimù (ofrendas) como manera de agradecer e
incentivar a Orishas y espíritus.
Esta introducción es solo para llevarlos
estrictamente al mundo que nos atañe, al mundo
conformado por nuestra Casa de Santo, a
la cual pertenecemos y sobre la cual (sobre
TODOS sus integrantes) recae la profecía emanada
del Odù en cuestión.
Va a ser un año muy marcado por diferencias
personales entre los distintos miembros de la
Casa, por malas interpretaciones y mal uso de la
palabra (el odù vino en osogbo).
Los mismos pueden llegar hasta el insulto
personal, ya que Oshé es el signo de la amargura
y de la vanidad, del llanto y de la tristeza.
Es menester que no se dejen llevar por el mal
humor y la amargura para que no se transformen
en seres acomplejados y humillantes. Manteniendo
la mente ocupada en el trabajo creador,
lograremos salir de muchos pensamientos
negativos.
Vamos a necesitar de un ambiente familiar
armónico para poder desplegar toda nuestra
capacidad amatoria y calidez humana. Solo así
podremos reforzar el rol de buenos padres,
buenos hijos, buenos padrinos, buenos ahijados,
buenos amigos y, por ende, buenos ciudadanos.
El ver la viga que tenemos en nuestros ojos en
vez de la paja que está en los ajenos y la auto
corrección de los defectos, nos enaltecerá y nos
conducirá al logro de las metas trazadas
obteniendo, así mismo, el respeto y el amor al
prójimo.
La salud va a estar muy golpeada bien sea por
procesos venéreos o por factores
medioambientales. Las enfermedades se harán
fuertes en la medida en que les demos cabida y
no las controlemos, si no hacemos caso del
consejo médico y lo aplicamos de inmediato,
siguiéndolo al pie de la letra.
Por ellos se recomienda chequear la salud para
prevenir cualquier problema en la sangre, en la
piel o en nuestro organismo en general.
Debemos cuidarnos del mal funcionamiento del
cerebro, de derrames cerebrales, diabetes y
anemia perniciosa. No comer comidas elaboradas
de un día para otro, para evitar intoxicaciones
y problemas digestivos.
Van a existir trastornos en los matrimonios,
distanciamiento entre hermanos (consanguíneos y
religiosos), hechicerías, amarres y traición. La
familia pasará por momentos de tensión, por
ello, se debe tener mucho cuidado con los hijos
para mantenerlos a nuestro lado.
Se debe evitar tener disgustos con ellos. Es
importante evitar la indolencia ante los
problemas familiares y ajenos, con ello
impediremos la desunión familiar y del grupo
social; sin embargo, debemos evitar
sobrecargarnos de preocupaciones, ajenas y
propias, ya que esto solo conllevará a pérdidas
anímicas y materiales.
Desahogarse es necesario ya que las penas
conducirán a estados de amargura y de depresión.
No se debe subestimar a nadie ya que quien menos
uno piensa nos puede resolver un gran problema.
De igual manera se debe evitar el desprecio
hacia el cónyuge, así mismo la falta de respeto
y de la consideración, para con ello impedir
pérdidas y desbarates en nuestro mundo personal.
No decir cosas sin antes haberlas analizado e
investigado, para no involucrarnos en problemas.
Sincerarnos con nuestros sentimientos y no tener
dualidades entre lo que sentimos y lo que
queremos, es totalmente obligante. Hacer más y
prometer menos.
La calle va a estar caliente y podemos ser
robados, atracados, heridos y hasta muertos: por
ello, hay que tomar las medidas de seguridad
pertinentes, a la vez que hacernos el Ebó del
Año, para controlar este tipo de situaciones.
Los caminos fluidos pueden cerrarse y con ellos
cerrados, llegar la tragedia. Por ello debemos
ofrendarle un chivito a Eshu, ya que de esa
manera mantendremos a salvo nuestras
propiedades.
Hay que cuidar las pertenencias pues nos están
velando para robarnos. Se debe evitar buscar
dinero con apuro y avaricia, porque podría
servir para nuestro propio entierro y aunque el
dinero vaya a fluir, se recomienda evitar
contraer deudas pues nos será muy difícil
pagarlas.
Los que manejan deben ser cautos ya que pueden
tener un accidente y quedar malheridos o perecer
en él. Como va a ser un año socialmente
convulso, se recomienda evitar estar en grupos,
manifestaciones, espacios llenos de gente, ya
que allí podemos encontrar la muerte.
La religiosidad debe estar a la orden del día y
la atención a Eleguá, que nos está dirigiendo,
debe ser punto focal de la misma. Por ello,
quienes no lo tengan, deberán recibirlo y
quienes no tengan hecho el Ka’ri Osha o estén
pendientes de hacerlo, deberían concretarlo.
El entorno ambiental va a estar golpeado por las
lluvias y sus consecuentes inundaciones: el
desbordamiento de ríos y quebradas,
produciéndose muchos movimientos de tierra.
Erupciones volcánicas y tsunamis, también serán
causantes de muertes y damnificados.
Solo me resta pedirles mantenernos unidos,
olvidando nuestros odios y diferencias
personales, para poder crecer juntos y ayudarnos
mutuamente en el logro de nuestro Iwa Pèlé
personal y colectivo.
Olórùn ati Eégun ni Orisha gbe wa o!
Iré o! Ona ‘re o!
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