Eleguá - Señor y dueño de todos los caminos y oportunidades de nuestras vidas.
Eshú (también conocido como Elegba. Legba o Elegbara) es un travieso vagabundo que siembra la discordia en su camino.
Cuenta una leyenda que el travieso Eshú consiguió que se pelearan dos amigos de toda la vida, disfrazándose con unos ropajes y un sombrero que cambiaban de color conforme iba bordeando granjas que encontraba en el camino y el punto de mira de los amigos que le observaban.
Éstos hartos de discutir sobre lo que aseguran estar viendo acuden al rey para que dirima la cuestión, el cual, con todo su poderÃo no fue capaz de capturar al huidizo Eshú.
Eshú es un espÃritu de transformación, y su habilidad para comunicarse con los dioses le otorga un papel importante en los ritos propiciatorios.
Señor que abre y cierra todas las puertas de nuestros designios y también el encargado de hacer cumplir las leyes sagradas de nuestra Madre Tierra.
Es el dueño de los caminos y puertas en este mundo. El es el depositario del Ashé.
Los colores rojo y negro o blanco y negro son suyos, y codifican su naturaleza contradictoria.
El es el depositario del Ashé
En particular, Elegba se erige en la encrucijada de los humanos y lo divino, pues el es el infantil mensajero entre los dos mundos.
En este papel, no es sorprendente que tenga una relación muy estrecha con todos los Orichas, pero la misma es mucho mas estrecha con Changó y Orumila. Ambos (Eleguá y Orunmila) están ligados en la práctica adivinatoria yoruba a través del “oráculo de la nuez de palmaâ€.
Nada puede hacerse en ninguno de los dos mundos sin su permiso.
A Eleguá siempre se le hace sacrificio propiciatorio y es llamado antes que ningún otro orisha, pues el es el que abre las puertas entre los mundos y abre nuestros caminos en la vida.
Él se reconoce a si mismo y es reconocido por los números 3 y 21. Elegwá es nuestra suerte o destino, con Él todo se alcanza, y sin Él nada.
Cuando Elegwá nos habla y nos da sus consejos, esos consejos, tengan por seguro que es nuestro espÃritu interior quien nos está hablando a través de sus Oráculos.
Eshú, en la mitologÃa del oeste africano, una divinidad embaucadora de los yorubas, y otros pueblos.
Aparece representado con frecuencia en la escultura de la región y, a menudo con un peculiar tocado fálico.