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El Pobre y el Rey de Oro |
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Un día un pobre hombre que vivía en la miseria y mendigaba de puerta en puerta, observó un carro de oro que entraba en el pueblo llevando un rey sonriente y radiante.
El pobre se dijo de inmediato: Este rey de rostro dorado ha venido aquí por mi. Me cubrirá de migajas de su riqueza y viviré tranquilo. En efecto, el rey, como si hubiese venido a ver al pobre hombre, hizo
detener el carro a su lado. El mendigo, que se había postrado en el suelo,
se levantó y miró al rey, convencido de que había llegado la hora de su
suerte. Entonces, el rey extendió su mano hacia el pobre hombre y dijo: El pobre, muy desilusionado y sorprendido, no supo que decir. "¿Es un juego
lo que el rey me propone? ¿Se burla de mí? ¿Es un nuevo pesar?" Cogió un grano de arroz y se lo dio al rey, que le dio las gracias y se fue enseguida, llevado por unos caballos sorprendentemente rápidos. Al final del día, al vaciar su alforja, el pobre encontró un grano de oro. Se puso a llorar diciendo: |
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