Así lo hizo el "espía" y comprobó que el viernes, el rabino se disfrazaba de
campesino.
Luego iba a la casa de una anciana pagana paralítica,
limpiaba su cabaña y la atendía con amor.
Cuando el "espía" regresó, la congregación le preguntó,
¿a dónde ha ido el rabino?
¿Le has visto ascender al cielo? No, respondió el otro,
ha subido aún más arriba..."
Ustedes queridos amigos, saben que los muros que separan las religiones no
llegan hasta el cielo, Dios tiene amigos en todas ellas.
Somos nosotros los que nos dividimos y llamamos con
distintos nombres al único y verdadero Dios.
Algún día el amor, que es lo esencial, nos unirá y no
discutiremos por cosas accidentales.