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LOS TOROS Y EL LEÓN Había una vez tres toros que pastaban juntos. Poco a poco, fue ganando la confianza de los tres animales. Los toros llegaron a acostumbrarse a su presencia. Todos los días lo saludaban amablemente y le preguntaban por su salud. El león, considerando que su plan estaba dando resultado, se acercó a uno de los toros y le dijo al oído: -¿Qué haces en compañía de esos dos? De lejos se nota que tu raza es superior... Luego, solapadamente, convenció al segundo de que sus amigos aprovechaban lo mejor del campo y lo condenaban a comer un pasto muy pobre. -¿Qué les decías a mis amigos? -le preguntó el tercero. -¿Decirles? ¡Nada! Los escuchaba con disgusto porque no hacen más que hablar mal de ti. Así, con engaños, consiguió sembrar entre ellos la desconfianza y el recelo. Los toros empezaron a apartarse... Dejaron de hablarse y pronto comenzaron a pastar a gran distancia uno de otro. El león no esperó más: había llegado el momento de atacar. Separados, sin compañeros que los protegiesen, los toros fueron fáciles presas para el león. Y, uno a uno, terminaron en sus garras. Aqui vemos como la desunión y el enojo, sólo favorecen al enemigo. |
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